El CNI pone el foco Yihadista en la Comunidad Valenciana

Policía y CNI controlan a 19 islamistas desplazados desde la región a Siria o Irak a luchar con el Daesh

Los ojos de Policía Nacional y Guardia Civil están puestos en el interior de nuestras fronteras. Los del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) o el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) otean las ramificaciones exteriores y las amenazas potenciales desde el extranjero. Y juntos, unos y otros controlan los riesgos de radicalización islamista que se cruzan entre el territorio español y otros países. Según datos del Ministerio del Interior, unas 190 personas residentes en España se habrían sumado a las filas del Daesh hasta el pasado mes de octubre. Las fuentes no constatan si los radicales desplazados principalmente a Siria e Irak habrían regresado ya o no. Lo que sí es un hecho es que 19 de estos sospechosos de yihadismo vivían en la Comunitat y hoy son una de las principales preocupaciones de control de esa entente formada por Policía Nacional, Guardia Civil y CNI, principalmente.

Pero, de puertas para adentro, el foco no está puesto sólo en redes sociales, sospechosos con pasado yihadista o lugares frecuentados por la comunidad musulmana (locutorios, tiendas de alimentación ‘halal’, asociaciones…), sino también en personas con especial peso dentro de la comunidad islámica. Interior controla en toda España a un total de 59 imanes por difundir proclamas radicales. De ellos, cinco están asentados en la Comunitat Valenciana.

El CNI pone el foco Yihadista en la Comunidad Valenciana

El CNI pone el foco Yihadista en la Comunidad Valenciana

La cifra es pequeña comparada con los clérigos ‘monitorizados’ (es la palabra que emplean los investigadores) en Cataluña (21) o Andalucía (11), pero similar a la de Ceuta (también 5) o Melilla (6). Las regiones y ciudades autónomas son también las que acumulan el mayor número de arrestos en los últimos años por su vinculación con el yihadismo y confirman las ‘zonas calientes’ en la lucha contra el terrorismo islamista.

Desde el Ministerio del Interior se subraya con firmeza que los clérigos vigilados en ningún caso son sospechosos de terrorismo, sino autores de charlas o mensajes en redes «de carácter fundamentalista o extremo», en la línea de las corrientes del salafismo y wahabismo, las dos ramas más radicales del Islam y a menudo consideradas el caldo de cultivo perfecto para incentivar el reclutamiento de yihadistas o el paso a las acciones violentas bajo el paraguas del Daesh.

El Wahabismo ya se define como el “sustrato” del Daesh

El wahabismo está considerado por muchos expertos como «el padre ideológico del Daesh» y es la rama más extrema del Islam. Condena la música, la poesía, el tabaco, la risa o el juego, además de condenar a la mujer a un lugar menos que insignificante y justificar lapidaciones, destrucciones de arte antiguo y cualquier acción contra los «infieles de Occidente». El salafismo promulga el regreso a los orígenes del Islam, a los preceptos más fundamentalistas, al estar la religión actual «deformada».

La vigilancia no se ceñiría al ámbito de las mezquitas, pues no todos los imanes asentados en la Comunitat y en España son los guías de los rituales de la oración en los templos sagrados del Islam, sino que muchos de ellos no ‘ofician’ en ningún caso. Se trata de personas convertidas en «referentes dentro de su comunidad» y que tienen ascendencia sobre otros musulmanes.

La vigilancia de los agentes iría encaminada a controlar la delgada línea roja existente entre la libertad de expresión de las proclamas religiosas que lanzan algunos de ellos y la posible comisión de un delito de incitación a la violencia o de exaltación del terrorismo.

El pasado mes de octubre, dos imanes fueron detenidos por la Guardia Civil en Ibiza por su presunto apoyo al Daesh. Los arrestados, A. E. M. y J. R., de 31 y 35 años, sí ejercían en esta ocasión en una mezquita, la Masllid al Fath. Según el Ministerio del Interior, están acusados de realizar labores de captación y adoctrinamiento salafista, especialmente con niños. Ambos fueron detenidos en 2010 por golpear con una vara a los niños a los que impartían clase de cultura árabe, según informó en su día el Diario de Ibiza. El juzgado terminó prohibiéndoles que impartieran lecciones en la mezquita con varas u objetos similares.

Uno de los talones de Aquiles de la lucha antiyihadista en España son las mezquitas ilegales. Garajes, domicilios particulares, locutorios, trastiendas de carnicerías islámicas, salas de oración al margen de cualquier registro o supervisión que ni el Estado ni las Fuerzas de Seguridad son capaces de controlar y que, según los informes de inteligencia, se han convertido en los principales centros de reclutamiento del Estado Islámico en España, más allá incluso de la redes sociales. Eso sí, aunque esas «mezquitas ilegales o encubiertas» son un verdadero semillero de radicales, sus débiles contactos con el Daesh y sus escasos medios no las hacen, hasta ahora, una amenaza seria para la seguridad nacional.

Mezquitas encubiertas

Un informe de la Asesoría de Inteligencia y Consultoría de Seguridad (AICS), la principal entidad privada del país dedicada al seguimiento del yihadismo, asegura que en «España existen más de 800 mezquitas ilegales o encubiertas, además de las más de 100 que han sido desmanteladas por Policía y Guardia Civil». Ni mucho menos todos esos centros clandestinos son lugares de proselitismo radical («no significa que una carnicería regentada por un musulmán encubra siempre una mezquita en su parte posterior»), pero la falta de control de esas instalaciones, preocupa, y mucho, a los servicios antiterroristas.

Y en ese mapa de ‘zonas calientes’, una vez más la Comunitat ocupa un lugar preponderante. De hecho, aunque los expertos en inteligencia no precisan la cantidad exacta, sí señalan esta región como la que mayor presencia tiene de esas 800 mezquitas irregulares, por delante incluso de Cataluña y Madrid, pese a contar estas autonomías con mayor número de población. La proporción también situaría la región valenciana como la que cuenta con mayor número de fieles y, por lo tanto, potenciales víctimas de las redes de captación yihadistas. Desde la comunidad musulmana ya atestiguaron a LAS PROVINCIAS no tener «noticia alguna» de la presencia de estos templos en la Comunitat.

La cifra de 192 españoles que han viajado a Siria o Irak para luchar junto al Daesh es minúscula comparada con los 1.200 yihadistas captados en Francia o los 600 de Alemania y Reino Unido, como se aprecia en el gráfico situado bajo estas líneas. Desde Interior no concretan cuántos, la cifra de 19 residentes en la Comunitat desplazados a los frentes en los que combate el Estado Islámico, han regresado, siguen en el extranjero o están en paradero desconocido.

La incidencia del yihadismo en la Comunitat quedó clara a comienzos de año. En algo menos de dos meses, la región fue origen de un total de 90 alertas a través de la plataforma ‘Stop Radicalismos’. El servicio, puesto en marcha en diciembre de 2015 por el Ministerio del Interior (tras los atentados islamistas en París), buscan aumentar la detección de posibles células yihadistas o «lobos solitarios» ante los que las Fuerzas de Seguridad deban actuar mediante llamadas al teléfono 24 horas gratuito (900 822 066), la citada web y la aplicación móvil ‘Alertcops’. En toda España, los avisos en dicho periodo, según fuentes de la lucha antiterrorista, fueron 907.

Fuente: Las Provincias

Autor: Arturo Checa


Una Respuesta de El CNI pone el foco Yihadista en la Comunidad Valenciana

  1. Emmanuel Moya enero 6, 2017 en 7:16 pm

    Excelente información y relevante, es difícil pensar que en España poco a poco estén permeando estos grupos radicales de terrorismo, aunque de alguna manera toda Europa se encuentra en riesgo ante la misma amenaza.

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