El Daesh planea el secuestro de un líder europeo para liberar a sus presos

Los enviados del IS que perpetraron las últimas matanzas en París y en Bélgica, se plantearon secuestrar a “una personalidad importante” en suelo europeo para exigir la salida de terroristas presos a cambio de su liberación.

Los miembros del comando belga también estaban dispuestos a fabricar un coche bomba cargado con 700 kilos de TATP, peróxido de acetona, el letal material con el que montaron las maletas por las que finalmente optaron y que hicieron estallar en el aeropuerto Zaventem y en el metro de Maelbeek de Bruselas.

No ha trascendido quién pudiera ser el objetivo del secuestro, la persona con la suficiente entidad como para hacer viable una negociación por los presos del IS, pero el acceso a los datos del ordenador abandonado precipitadamente por uno de los yihadistas en la papelera y el hallazgo de los testamentos de los hermanos El Bakaraouki -uno de los cuales participó en las cadenas de atentados de ambas ciudades- han revelado que esa era una de las posibilidades que los terroristas barajaron. Sobre esta opción y sobre el empleo del coche bomba hablaron con sus jefes ocultos en Siria, de quienes recibían las órdenes directas.

Las últimas investigaciones realizadas por agentes de varios países europeos sobre esos comandos enviados a atentar a Francia y a Bélgica -así como otros datos procedentes de otras operaciones policiales- arrojan cierta luz sobre el modo de funcionamiento y de proceder de los yihadistas que son enviados por el IS a atentar en Europa. También reafirman la convicción de algunos expertos en islamismo radical por la que consideran que los ataques de París del pasado mes de noviembre representan un punto de inflexión -los calibran de modo distinto a los perpetrados contra la revista ‘Charlie Hebdo’ porque la autoría es distinta-.

Daesh

Estado Islámico

“No se trata ya”, argumentan, “de que haya lobos solitarios que tomen la iniciativa, sino de terroristas nacidos o residentes en los países europeos (hasta un centenar) que son formados en un campo sirio y enviados para atentar, en comandos perfectamente formados, en esos mismos países”.

“La información obtenida París y Bélgica permite afirmar que, en la actualidad, la organización terrorista Estado Islámico mantiene la firme determinación de desarrollar atentados de gran magnitud en suelo europeo mediante células desplazadas al efecto”, sostenía uno de los expertos de las Fuerzas de Seguridad españolas. Y añadía: “Puede haber más células como la de París, que se han trasladado desde Siria e Irak hasta suelo europeo, en estado durmiente, y que en cualquier momento pueden sembrar el caos no sólo en una ciudad o un país sino en varios Estados a la vez”. La detención el pasado 3 de junio de 10 yihadistas que pretendían atentar en Dusseldorf, confirmaría estos temores.

Según el análisis del material interceptado en Bruselas, los miembros de los comandos que atentaron en esta ciudad y en París estaban dirigidos desde Raqqa, la ciudad de Siria considerada la capital del denominado Estado Islámico. Habían sido adiestrados en un campamento con otros 100 europeos por Abdelhamid Abaoud Abu Omar Sousi en el uso de armas blancas, armas de fuego, artefactos explosivos y técnicas de transmisiones y comunicaciones seguras, pero recibían las órdenes y consultaban sus propuestas con Abu Ahmed, un sobrenombre tras el que se oculta el responsable del IS para las acciones terroristas en Occidente.

A él preguntaron- a través del sistema de mensajería Telegram- sobre los productos que necesitaban para crear el TATP, él les orientó sobre qué proporciones debía utilizar en las mezclas explosivas. Y a él le consultaron sobre si debían utilizar bombonas de camping para transportar el material explosivo. Una de las comunicaciones contiene la propuesta de cargar un coche con 700 kilos de explosivos; otra muestra el interés por la realización del secuestro y otras más recogen las indicaciones de que los objetivos debían estar ubicados en Bélgica, “citando intereses estadounidenses, rusos e israelíes en el aeropuerto belga”.

Los terroristas islamistas belgas se habían planteado atentar fuera del país pero optaron finalmente por actuar en el territorio que más conocían porque eso les daba seguridad. La última vez que los miembros de los comandos hablaron con Abu Ahmed fue el 21 de marzo. Esa vez recibieron la orden de tomar la iniciativa definitiva el día siguiente.

El nombre de Abu Ahmed, ha salido en diferentes lugares de la investigación. Junto a los tres comandos enviados inicialmente a Francia, Abu Ahmed mandó una cuarta célula formada por no europeos -argelinos y paquistaníes- que debía unirse al resto de los terroristas en París pero que fue interceptada en Austria. El teléfono de un allegado a Abu Ahmed apareció en el bolsillo de uno de los suicidas de París, entre las pertenencias de uno de los arrestados en Austria y en un piso franco yihadista en Atenas.

Según se ha sabido, Abu Ahmed había ordenado a los miembros de esta cuarta célula que pasasen hasta Europa como refugiados sirios -pagaron en la ciudad turca de Izmir 980 euros a la mafia local para que ser trasladados en un bote a la orilla occidental-. Lo consiguieron gracias, en este caso, a la negligencia de los agentes griegos que se sumaría a otras muchas negligencias posteriores: tras ser rescatados por la Marina helena y ser llevados a Leros, los agentes les dejaron seguir a pesar de que uno de los paquistaníes no hablaba árabe y el argelino no tenía ni idea de dónde estaba Alepo, que era la ciudad en la que decía haber nacido.

Una vez en Grecia, Abu Ahmed les giró 2.000 dólares y lograron atravesar sin problemas Macedonia, Serbia, Croacia y Eslovenia hasta pedir asilo en Austria. Unos pasaportes sirios entre los cadáveres de los suicidas del Stade de Francia y la comprobación de la identidad de todos los refugiados que habían pasado por el mismo sitio que ellos, llevaron a la detención de la célula número cuatro en un centro de refugiados de Salzburgo. En el móvil de uno de los detenidos había números de austriacos, griegos, italianos, ingleses, franceses, alemanes, belgas, turcos… y españoles.

Fuente: El Mundo


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