La Seguridad del Presidente y los fallos “consentidos” en campaña

La cápsula de protección del presidente del Gobierno en Pontevedra, su último eslabón de seguridad, estaba compuesta por cinco escoltas

En campaña electoral, los políticos ‘corren riesgo’ a cambio de poder acercarse a sus potenciales votantes

Dejar al político acercarse a la gente minimizando los riesgos para su seguridad. Es la cuadratura del círculo en materia de protección de personalidades. Y prácticamente un imposible durante las campañas electorales. “La cosa estaba muy tranquila en Pontevedra. muy tranquila, todo parecía muy seguro. Y la seguridad se ha relajado. El jefe de seguridad de Mariano Rajoy le habrá informado de que no tiene que acercarse mucho a la gente, pero lo que pide el cargo político en estas situaciones es acercarse, interactuar, poder tener sinergia con los votantes: un abrazo, una foto…”, explica Santiago Fontela, presidente de la Asociación de Escoltas del País Vasco y Navarra.

La escolta del Presidente del Gobierno funciona en tres círculos de seguridad. El primer círculo, también llamado interior o cápsula de protección, es el último eslabón a la hora de proteger de un ataque. Sus cometidos son tres: la neutralización del atacante ante una agresión, preferentemente con antelación; la cobertura corporal en caso de ataque, reduciendo la silueta de la personalidad, y la evacuación del protegido mediante el traslado a una zona segura. En el caso de la agresión a Rajoy, funcionaron a la perfección las dos últimas funciones, pero hubo fallos en la primera.

El segundo círculo da protección a un área más extensa. Son los encargados de la protección próxima, alrededor de los cinco metros. Siguen teniendo visión del objetivo, controlando sus movimientos. El tercer círculo efectúa labores de contravigilancia. No tiene a la vista al protegido, pero son los que deben informar en un primer momento de la posible aparición de una amenaza. Desempeñan una protección lejana. Pero la última palabra siempre la tiene el protegido.

En el paseo de ayer por Pontevedra, la cápsula de protección del presidente del Gobierno y candidato del Partido Popular el 20-D estaba formada por seis personas. Alrededor de Ana Pastor, ministra de Fomento, trabajaban entre cuatro o cinco efectivos, mientras que Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, contaba con dos escoltas.

Agresión a Rajoy en Pontevedra

Agresión a Rajoy en Pontevedra

Un tratamiento diferente en campaña

“Es diferente el tratamiento de seguridad en la vida diaria que en campaña electoral. Los pasos de un VIP y su familia en condiciones normales tiene unos protocolos que cambian drásticamente en campaña. Por obligación, durante la campaña electoral se tienen que relajar. Pero hay que tener en cuenta que Mariano Rajoy no es sólo candidato. También es el presidente del Gobierno y por obligación, debe tener todas los círculos de seguridad a su alrededor activas. Su protección es crucial”, añade Fontela.

“Le puede pasar a cualquier político. Todos quieren baños de multitud en campaña, pero este no debe hacerse a la desesperada, porque hay que tener en cuenta la situación en las que estamos por el terrorismo y la amenaza yihadista, por lo que hay que extremar precauciones. Por desgracia, es una situación muy extraña pero que ha ocurrido muchas veces en el pasado a otras autoridades: a la canciller Ángela Merkel le tiraron unos huevos, al presidente de Estados Unidos, a George W. Bush le lanzaron un zapato… Cuando se quiere acercar a una personalidad al público, se corren estos riesgos”, añade, por lo que vaticina que el jefe de Seguridad de Rajoy y alguna otra persona de su equipo “pueden ser cesados en las próximas 24 horas”.

Un escolta que trabajó durante años protegiendo a uno de los políticos más importantes de este país, explicaba ayer que “en campaña electoral los jefes siempre piden que se relaje el círculo de protección, porque quieren dar la imagen al ciudadano de que son personas de carne y hueso, por eso en el paseo por Pontevedra la gente estaba tan cerca de Rajoy. Si hubieran hecho un círculo de cuatro o cinco metros, que sería lo normal, habría dado una imagen muy mala”, informa Pablo Herráiz.

Por eso este policía tampoco critica lo ocurrido, “porque la seguridad 100% es imposible de conseguir, siempre puede haber imprevistos. Por buscar algún posible fallo, quizá alguien podría haber marcado a este chico al ver que estaba tan cerca, y haber tratado de impedirlo al ver que movía un brazo. Pero hay que verse en la situación, después es muy difícil impedirlo”.

Además, este agente añade que “el equipo de escoltas de Presidencia del Gobierno es de lo mejor que hay, junto al de Casa Real, pero la diferencia es que ellos tienen menos gente y aun así es impresionante verlos trabajar. Esto no habría pasado en un mitin o en un acto normal, pero se trataba de mostrar la cercanía del político a la gente, y en el vídeo se ve que el agresor apenas estaba a medio metro del presidente”.

Escoltas con polémica

El incidente de Pontevedra no es el primer incidente que hace salir a los escoltas de Mariano Rajoy en los medios de comunicación. El 22 de septiembre, un escolta del presidente del Gobierno fue fotografiado cuando desenfundaba su pistola ante un manifestante en Reus. La imagen fue recogida por el Diario de Tarragona y en ella se ve al agente de paisano acercarse a un joven con un perro que acabó siendo reducido. En esa ocasión, Rajoy apenas pudo caminar unos metros antes de ser abucheado por un grupo de manifestantes proindependencia. El paseo fue suspendido, así como la visita a una biblioteca en Girona.

En septiembre de 2012, los escoltas también fueron citados en los medios de comunicación cuando uno de ellos paró a un senador socialista dentro del Senado cuando este trataba de entregarle a Rajoy un casco minero.

Autor: LUIGI BENEDICTO BORGES

Fuente: El Mundo 


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