EL NECESARIO USO DE LA FUERZA: Hacen Falta Botas

Si algo nos ha enseñado la historia es, que es cíclica, y los imperios caen, hasta la todopoderosa Roma cayó cuando creyó poder negociar con los bárbaros olvidando los principios que le habían hecho fuerte. Occidente es “La Roma” de hoy, y estamos luchando con los bárbaros del siglo XXI.

Los atentados de París vuelven a remover nuestras acomodaticias conciencias occidentales. La guerra ha llamado a nuestra puerta una vez más, no está solo en la televisión, la sangre de la “Guerra Santa” está en nuestras calles, y así hay que asumirla, como una guerra, y tratarla como tal, sin complejos.

Nos hemos acostumbrado a ser políticamente correctos, a criticar al que se sale del tiesto o es “demasiado pragmático”, hemos llegado a creer que la democracia y los valores jurídicos y sociales de la vieja Europa son la respuesta a todos los problemas, seguimos creyendo que la “Liberté, Égalité, Fraternité” es extrapolable como solución a todos las cuestiones de índole Geopolítica y de Seguridad. Pero llegados a este punto es inevitable la pregunta ¿De verdad la solución es ofrecer libertades y democracia a quien no la quiere y la desprecia?

Me reitero, es una guerra, y queremos ganarla a base de “abrazos y piruletas” que viene a ser lo mismo que hablar de diálogo y negociación con estos individuos. Creer que esto se soluciona con más libertades o negociando con el buenismo tan marcadamente progresista que esconde la palabra “diálogo” es más que dirigirse al abismo, es el suicidio de occidente.

Sorprende ver como el mantra dialogante de las socialdemocracias europeas sigue defendido por algunos movimientos sociales ¿Pretenden dialogar contra los que se manifestaban en Londres no hace tanto tiempo con mensajes y arengas tan elocuentes como “Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia”? ¿O quizás pretendan dialogar con los padres que en una manifestación de Australia colgaron una pancarta del cuello de su hijo donde se podía leer “Degollad a quien insulte al profeta”?

Islamismo

Imágenes de las manifestaciones de Londres y Australia mencionadas anteriormente

La libertad es un derecho ganado únicamente para los que la merecen, para quienes la practican. Sin seguridad no hay libertad ni derechos, es condición previa y necesaria para que la democracia se pueda ejercer en plenitud. Hoy no nos sentimos seguros y por tanto al conceder demasiada libertad al resto nos hemos quedado sin sentirnos libres nosotros, en nuestros países, en nuestras casas.

Hace poco más de setenta años Europa fue a la guerra para defender la libertad que la había hecho grande, el coste fue brutal, pero hoy somos lo que somos porque nadie bajó los brazos contra el nazismo. El DAESH, Al-Nusra, Al Qaeda etc. son los nazis del siglo XXI, y debemos movilizarnos para detenerles.

Occidente va a tener que borrarse la sonrisa de la cara, va a tener que mancharse las manos de nuevo, calar la bayoneta y defender la libertad contra quien nos la quiere arrebatar. Al que dialoga con sangre y fuego al grito de Alá es grande, se le responde con sangre y fuego, no hay otra opción.

Hacen falta botas, hace falta intervenir y desplegarse en los santuarios terroristas, acabar con los líderes que les motivan, con sus campos de entrenamiento y sus redes de financiación y abastecimiento. Sin líderes, sin motivación, sin financiación ni entrenamiento su capacidad operativa se reduciría un noventa por ciento.

Pero, ¿Estamos dispuestos? ¿Estamos convencidos? ¿Está la sociedad dispuesta a intervenir enviando a sus maridos, hermanos e hijos a combatir fuera para evitar que la guerra entre aquí? ¿Está la opinión pública preparada para soportar aviones llenos de féretros cubiertos con la bandera llegando a nuestras bases? Se trata también de elegir la opción menos mala, ¿Esta nuestra conciencia preparada para decidir entre apoyar al Sátrapa Dictador o los asesinos y violadores del Estado Islámico? Yo creo que no, que nuestro burbuja occidental nos impide bajar al barro.

La intervención conjunta con otros países no es algo descabellado, el Derecho Internacional ya recoge el Derecho del Empleo de la Fuerza conocido como “Ius ad Bellum”, concepto de Guerra Justa. La convención de Ginebra como norma general prohíbe las acciones bélicas, no obstante las considerará justificadas si se trata de acciones de Legítima Defensa, Intervención Humanitaria o a favor de la Seguridad Colectiva.

Descartada la opción de la intervención militar la solución pasaría por replantearnos nuestro modelo de vida occidental, reestructurar nuestro Estado de Derecho y basar nuestras políticas antiterroristas en el modelo preventivo como se empieza a implementar en otros países (Patriot-Act en EEUU, o la Data Mining de Seguridad en Reino Unido)

Básicamente se trata de abrir el incomodo debate de ser menos permisivos, más cuidadosos y menos confiados, asumir de una vez que vienen a por nuestros valores, a por nuestro estilo de vida, y que poner la otra mejilla no es una opción.

Ignacio Carratalá Belloch

Director de Seguridad por el Ministerio del Interior

Docente en Instituto Valenciano de Seguridad Pública y Emergencias (IVASPE)

Profesor de Máster en la Universidad Católica de Valencia y Profesor invitado de Máster en la Universidad de Valencia

Es Graduado en Ciencias de la Seguridad y Licenciado en Criminología

Máster en Dirección de Seguridad por la Universidad de Valencia

Postgrado en Derechos Humanos, Paz y Desarrollo. (Especialidad en Yihadismo)

Actualmente se encuentra realizando el programa de Doctorado en Estudios Jurídicos, Ciencia Política y Criminología

Ignacio Carratalá Belloch

Ignacio Carratalá Belloch


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