Un búnker en Conil permite las telecomunicaciones entre Europa y Estados Unidos

Tras la apertura de una verja, nos adentramos en uno de los puntos más estratégicos de conexión. Nos recibe un pequeño porche con una cámara a su entrada pero el secreto está bajando a 20 metros de profundidad. Una puerta blindada se abre.

“Se construyeron estas instalaciones en 1969, en plena guerra fría, para proteger las comunicaciones entre EEUU y el Mediterráneo”, nos explica Juan Antonio Suárez, coordinador de la Estación de Cables Submarinos de Telefónica. Y hasta protegido de ataques nucleares. Estamos en el búnker de telecomunicaciones más importante de Europa. Oculto en las entrañas de Conil.

“Cada uno de los canales que transmite este sistema es de 2,5 Gb por segundo”, nos concreta. Y gracias a una conexión oculta en las profundidades marinas, que nos pone en valor María Jesús Almazor, directora del Territorio Sur de Telefónica: “No nos podríamos comunicar en voz y en datos con América o con África”.

Un búnker en Conil permite las telecomunicaciones entre Europa y Estados Unidos

Un búnker en Conil permite las telecomunicaciones entre Europa y Estados Unidos

A pesar de su aspecto exterior, esta Estación de Cables Submarinos es un búnker subterráneo dotado de una serie de medidas para afrontar amenazas NBQ (Nuclear, Biológica y Química).
Entre otras labores, desde esta Estación se supervisa el funcionamiento de todas las conexiones a través de cables submarinos con los que cuenta la compañía en el país.

En Conil amarran tres: el Pencan-6 y el Pencan-8, que unen Península y Canarias, y el Columbus III, que va desde Florida, en Estados Unidos, a Lisboa e Italia.

Desde la sala de operaciones se controlan todos los cables acuáticos. Y siempre atentos para que nada lo impida. Ha sonado la sirena de peligro, un barco está sobre uno de los cables. Y el fondeo puede significar la rotura de un cable submarino. Y este recubrimiento lo protege porque ese cable tan fino es el verdadera autopista de la comunicación.

El Columbus es el buque insignia de esta estación. Insignia que ahora abre sus puertas al público, estos días en Conil.

Fuente: La Razón 


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