Factores Telúricos: Cuando el Entorno y el Clima afectan a la Criminalidad

A principios de este año, una investigación de la Universidad de Princeton reveló que los cambios de temperatura y las precipitaciones aumentan los hechos de violencia hasta en un 14 por ciento. Esto sugiere que la sociedad no funciona de manera independiente a su entorno sino que el clima y otros factores ambientales pueden ser determinantes a la hora de definir cuestiones como el estado de ánimo o el grado de delincuencia.

Esto es lo que estudia la criminología ambiental, campo que tiene en cuenta las variables externas y su relación con el delito. Su aplicación es especialmente importante en sociedades que presentan signos elevados de violencia, como por ejemplo en el sur de los Estados Unidos, donde la venganza y el crimen pasional son cada vez más frecuentes: Había una vez… un homicidio relata algunos de estos casos en los que sus protagonistas no tienen el mejor final. La serie, que estrena su segunda temporada, deja en evidencia cómo detrás de la hospitalidad y los valores cristianos de la sociedad sureña se esconden algunos de los crímenes más atroces de la historia del país.

Carolina, Tennesse y Lousiana, son algunos de los escenarios donde se desarrollan estas historias de terror. Según estadísticas del FBI, hacia fines de 2012 el sur reunía el 40,9 por ciento de todos los crímenes del país, a pesar de constituir apenas una cuarta parte de los EE.UU. La disparidad en las cifras viene produciéndose desde hace varios años: ya en 1958 esta región registraba una tasa de homicidios de nueve por 100 mil, en comparación con un tres por 100 mil en el resto del país.

Aplicando la criminología ambiental, que permite estudiar cómo los hechos de violencia se relacionan con entornos particulares, se encontraron algunos factores comunes en el sur que influyen en el comportamiento individual. Estos son:

Menor ingreso per cápita: Missisipi, Virginia occidental y Alabama son algunos de los estados con mayores niveles de pobreza.

Temperaturas extremas: Muchas localidades del sur deben hacer frente al calor del verano, lo que incrementaría la tasa de violencia.

Cultura del honor: Investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Illinois demostraron que ante cualquier insulto los sureños son más propensos que otros ciudadanos del país a responder con agresión y violencia.

¿POR QUÉ ESTUDIAR EL ENTORNO?

Quienes se dedican a investigar la delincuencia, la criminalidad y la victimización suelen tener en cuenta cinco componentes claves: la geografía, el tiempo, la ley, el infractor y la víctima. Los criminólogos ambientales focalizan en el primero, considerando detenidamente la hora y el lugar.

Sucede que los profesionales que trabajan en esta área coinciden en que, además del clima o la economía, hay pequeños factores que repercuten en la conducta social e individual, como por ejemplo el diseño urbano: no por nada en 1971 C. Ray Jeffery desarrolló un sistema de prevención del delito (CPTED) que busca a través de la alteración del espacio físico –por ejemplo, creando áreas verdes colectivas- influir en la toma de decisiones del criminal. Según su teoría, diseñar barrios más transitados promueve la vigilancia natural y disuade la actividad delictiva. Otro recurso frecuente es el mapeo del delito, que permite o no encontrar puntos de coincidencia entre las zonas con mayor nivel de criminalidad.

Cualquiera sea la técnica, el objetivo final es utilizar un patrón que permita identificar las causas de los crímenes y diseñar posibles soluciones para evitarlos.

Fuente: Discovery


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