Violencia sobre la Mujer. Mitos y Realidades

Violencia sobre la mujer. Mitos y realidades

Todos conocemos que la violencia doméstica es un problema presente en la sociedad actualmente, pero se siguen cayendo en ideas que no son coincidentes con la realidad, por ello vamos a intentar clarificar algunos aspectos sobre la violencia de género contrastando los mitos con la realidad.

-¿Violencia de género es lo mismo que violencia doméstica?

La realidad es que no, la violencia doméstica hace referencia a un menoscabo físico o psicológico por parte del autor/a hacia una persona especialmente vulnerable que conviva con él o ella, aunque también se entiende como violencia doméstica la agresión del hombre hacia la mujer con la que mantiene una relación, se incluirían también, por ejemplo, la lesión de una madre a un hijo o de un familiar a un anciano que conviva con ellos. Ello viene recogido en el Art 153 y en el artículo 173.2 del Código Penal ,este último artículo recoge conductas de mayor gravedad. En este artículo es de especial importancia la habitualidad necesaria para su aplicación. Este delito recoge el maltrato continuado a la mujer y a cualquier persona con relación familiar que se encuentre en el núcleo de convivencia familiar con el victimario.

Por otra parte, la violencia de género, viene definida en una Ley posterior , la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.Esta en su artículo 1.1., define la violencia de género como aquella que,”se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión” “tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia” .Esta útima ley ha distinguido la pena correspondiente en función de la víctima, atendiendo no sólo a su especial vulnerabilidad con carácter general, sino específicamente al sexo femenino en relaciones de pareja presentes o pretéritas como criterio determinante.

-¿Esta ley es feminista, sólo se defiende a la mujer?.

La constitucionalidad de esta medida ha sido salvada por varias sentencias del pleno del Tribunal Constitucional, que concluyen que estas lesiones tienen una mayor gravedad que cualesquiera otras en el mismo ámbito relacional porque corresponden a un arraigado tipo de violencia que implican un plus de lesividad y no puede tacharse de desproporcionada ni de contraria al principio de igualdad la previsión legislativa de mayor castigo para estos casos.

Así las cosas, la tutela penal reforzada hacia la mujer puede explicarse como una legítima decisión de Política Criminal destinada a protegerla con un tipo específico, pues solo la mujer es la afectada porque la violencia tiene su causa, precisamente, en su pertenencia al género femenino.

Campaña de concienciación para prevenir la Violencia contra las Mujeres

Campaña de concienciación para prevenir la Violencia contra las Mujeres

-¿Los hombres también son maltratados?

Lo cierto es que sí, que también existen hombres maltratados (aunque en mucho menor porcentaje). La Ley de Protección Integral se redactó con el objeto de proteger a la mujer ya que debido al arraigo social de la superioridad del hombre, se encuentran indefensas en muchas ocasiones y sin los recursos suficientes para romper con esta situación. El hombre no puede acogerse a esta ley, si bien es cierto que sigue cubierto por diferentes delitos (violencia doméstica, lesiones..), pero no se entiende que el motivo de la violencia sea la discriminación por razón del sexo, base fundamental de la violencia de género.

– ¿Las mujeres denuncian para obtener dinero y otros beneficios?

La Ley Integral contra la violencia de género reconoce una serie de derechos subjetivos a las mujeres víctimas de violencia, como:

* Derecho a ser informadas y asesoradas.Derecho a asistencia social integral a través de servicios sociales. Se elaboraron así programas de asistencia y se habilitaron centros para las víctimas de estos delitos como los Centro Mujer.

* Asistencia jurídica para todas las víctimas, gratuita para las que acrediten insuficiencia de recursos. Además las víctimas tienen la misma dirección letrada y especializada para los procesos penales civiles o administrativos que se puedan instar.

* Derechos laborales y prestaciones de la seguridad social.Derechos económicos a las víctimas con escasos recursos.

Como en todo, puede que algunas de las mujeres utilicen la “picaresca” para beneficiarse de algún servicio o prestación, pero es cierto también que el porcentaje parece ser mínimo y que no se puede generalizar ni frivolizar ante un tema tan delicado. Por el hecho de ser víctima de violencia de género no tienes automáticamente beneficios, simplemente se dan facilidades para fomentar la denuncia, como la asistencia jurídica, la información, derecho a prestación económica… Esto es así porque se observó que la superioridad económica del hombre, aún muy presente en nuestra sociedad, reprimía que la mujer pudiera denunciar, por miedo a verse sola sin recursos económicos, o que esta superioridad fuera aprovechada por el hombre para no dejarla marchar. Por ello, la mujer víctima de violencia de género, tiene derecho a una prestación económica, si bien esta es mínima, no llegando al SMI y sólo durante un periodo corto de tiempo, si la mujer carece de otra fuente de ingresos y una vez el juez dicta sentencia que la reconozca como víctima de violencia, por lo que no es un derecho fácil de obtener ni automático.

También disponen de centros especializados donde se ofrece apoyo psicológico debido al amplio número de víctimas, a que necesitan profesionales especializados en este tipo de violencia y a que la propia problemática hace necesario establecer facilidades para que la mujer se reestablezca, pues es más que posible que sin estas facilidades muchas mujeres no sean capaces de ver el problema, no denuncien, tengan más propensión a ser víctimas de nuevo… así que tanto a corto plazo como a largo plazo, es necesaria esta asistencia.

-El maltrato ocurría antes, ahora ya no pasa eso.

Las estadísticas no están actualizadas, además en ellas no se incluyen todos los casos existentes de malos tratos (por no existir denuncia, por no incluir la conducta en sí como malos tratos…) , además entrar en demasiados datos estadísticos puede ser tedioso para usted, el lector, y, siendo sinceros, también para mí. Así que solo entraremos en un dato significativo, referido a la situación en España, que, creo, es el ejemplo más claro de la gravedad actual, este verano el número de mujeres asesinadas se ha duplicado, pasando de 6 a 12.

Pienso que conociendo este dato ya hemos contestado a este mito falso.

-El maltrato solo ocurre entre parejas “mayores”.

Cada vez son más los casos de mujeres jóvenes que sufren control, insultos, amenazas e incluso agresiones por parte de su pareja o expareja. Cabe destacar que entre los jóvenes se ha extendido una normalización del control fomentada por el uso de las redes sociales, que permiten al maltratador conocer lo que está haciendo la víctima en todo momento. Además es preocupante también la normalización de esta conducta de posesión por parte de las propias mujeres jóvenes y adolescentes, que la conciben como un acto de amor, pues muchas de ellas no entienden el amor sin posesión ni celos, creyendo que estos son un acto de demostración de amor.

Es sumamente importante una adecuada educación, no solo en la igualdad de sexos, sino también en la concienciación sobre lo que verdaderamente es una relación sana, para que las chicas no caigan en tópicos de amor romántico como el “sin ti no soy nada”, y que los chicos no caigan en la posesión como conducta a mantener en una relación.

Campaña Prevención Violencia de Género

Campaña Prevención Violencia de Género

Maltratar significa golpear a alguien.

No, el maltrato incluye cualquier menoscabo físico, psicológico, sexual, en definitiva cualquier atentado a su dignidad. Como comentamos, según la gravedad y la habitualidad o no de la situación, se aplica uno u otro precepto penal.

-Ahora a cualquier pelea se le considera maltrato.

No, este es un mito fomentado por la sensibilización de la sociedad ante esta problemática, pero hay que remarcar que no se considera maltrato solo una simple pelea ni una relación en la que la pareja se lleva mal, tienen problemas de convivencia, o si hay violencia cruzada, es decir, entre ambas personas.

Este mito es peligroso, en cuanto que puede generar que no se crea a la mujer que narre una situación de violencia y se minimice con el argumento de que solo son peleas. A veces hay situaciones en las que como diferenciarlo parece complicado, especialmente en cuanto a la violencia psicológica, porque la física nunca es tolerable, pero por ejemplo los insultos pueden darse en una pelea y en una relación de malos tratos (no quiero decir con esto que insultar en una relación de pareja sea normal o adecuado, además la gravedad de los insultos puede ser también un indicador de si existe violencia machista).

Para ello hay diferentes indicadores, como si ha habido violencia física por parte del varón, si hay control, humillaciones, insultos, amenazas, abandono afectivo, abuso de autoridad, faltas de respeto, culpabilización… y si es cierto, que algunas de estas conductas se dan también en peleas de la pareja , el determinante es que se busca mermar la autoestima de la mujer para su control. La violencia contra las mujeres es excesiva, injustificada, y la sufre por el mero hecho de ser mujer porque el maltratador no conoce otra forma de mantener una relación más allá del control, y para ello lleva a cabo conductas de este tipo. Otro factor que puede ayudar a detectar la presencia de malos tratos es la habitualidad, pero una conducta aislada basada en la desigualdad de poder y el daño a la mujer, es violencia de género.

-El uso de las drogas y el alcohol es responsable de la violencia familiar.

No es así, aunque es cierto que un gran porcentaje de hombres agresores beben en exceso y consumen drogas, este factor no es el responsable de la conducta, puede que si sea un predisponente. El único responsable es el hombre que agrede y atribuyendo la responsabilidad fuera de él, solo se ayuda a quitar importancia a su conducta. Además, poniendo un claro ejemplo, todos sabemos que no todos los alcohólicos son maltratadores ni que todos los maltratadores beben alcohol.

-Las consecuencias del maltrato sólo la sufre la mujer.

Como hemos comentado, el número de mujeres asesinadas este verano se ha duplicado en relación con el anterior, el número de jóvenes con conductas propias de una relación basada en la desigualdad es muy preocupante, siguen habiendo muchísimas mujeres con temor a denunciar, siguen habiendo demasiados episodios de violencia machista… y las consecuencias de todo este maltrato no sólo la sufren las mujeres, sino también sus hijos, quienes es muy probable que también sufran las agresiones por parte de su padre, y ,aunque no lo hagan, presencian una situación que les marcará, seguramente de por vida. En la infancia vivirán una situación de violencia en casa que en ellos puede que se traduzca en terrores nocturnos, enuresis, ansiedad, estrés, depresión… además es muy probable y preocupante que adquieran conductas violentas y machistas ya que aprenden las conductas que ven como parte de su aprendizaje. Siendo así, nunca acabaremos con este problema.

Por otra parte, todos los familiares y amigos de la víctima pueden también sufrir consecuencias, como el sufrimiento psicológico que conlleva ver a alguien a quien quieres sufrir, sentimiento de impotencia, enfrentamientos con el agresor… además una conducta típica del agresor es aislar a la víctima de todos aquellos que puedan hacerla abrir los ojos.

-Se está exagerando con este tema.

Pese a ser obvio el número de casos existentes y su gravedad, me preocupa personalmente oír que todo es una exageración y que es producto del feminismo, entre otros argumentos que considero barbaridades.

Es un tema que se puede debatir con datos o redundando en el gran número de casos que todos sabemos y oímos que existen, es cierto que es un problema mucho más visible que años atrás, que la sensibilización de la sociedad es mucho mayor, pero ello no es un factor peyorativo, que la sociedad sea consciente y se hagan visibles los casos es esencial en la lucha contra la violencia de género, y no se ha de caer en pensar que es una moda pasajera, o un producto del feminismo. Los defensores de que se erradique la violencia de género no queremos erradicar a los hombres ni muchísimo menos, no pensamos que todos sean violentos ni potenciales agresores, queremos un cambio que venga desde abajo, desde la educación, la prevención, la igualdad…. hasta arriba, hasta las medidas del Estado para erradicar la violencia.

-Si una mujer maltratada dejara a su pareja estaría a salvo y se acabaría el problema

Para nada, las agresiones, las amenazas, los acosos… aumentan generalmente cuando la mujer abandona el agresor, de hecho este puede ser el momento más peligroso y muchas mujeres temen dejar al hombre por este motivo. De hecho son numerosos los casos en que la mujer deja al agresor porque comienza a ver indicios de una conducta machista y es en ese momento cuando comienzan las agresiones, o es muy frecuente que el hombre no deje a la mujer ni siquiera romper con la relación mediante amenazas referidas no solo a su integridad, sino también a la de hijos, familiares…

-Las mujeres maltratadas son mujeres con pocos recursos personales y económicos

No, hay violencia de género en todos los niveles socioeconómicos, lo único que ocurre es que, quizá, las mujeres de menor nivel económico no disponen de otros medios de los que puede disponer una mujer de mayores ingresos y , por tanto, acuden en mayor medida a recursos públicos.

En cuanto a sus recursos personales, las mujeres maltratadas no tienen un perfil único de personalidad. La experiencia en este campo pone de manifiesto que puede ser víctima una mujer que no ha recibido educación, que es psicológicamente débil, que se encuentra sola…. y una mujer con alto nivel de educación y estudios, fuerte, arropada socialmente… Si, bien es cierto que, cuantos más recursos personales tenga la mujer, más fácil lo tendrá para detectar la violencia y poder salir de ella, aunque con la problemática de que en estos últimos casos la sociedad duda más de ellas, al verlas como mujeres fuertes no se cree que hayan sufrido violencia de género.

Hay ciertos patrones que si que se suelen repetir, como una baja autoestima, ideales de amor romántico arraigados, dependencia emocional, escasez de asertividad… pero es difícil, en muchas ocasiones, establecer hasta que punto estos factores son predisponentes o son consecuencias de su situación vivida. Además, pese a que suelan compartir algunos rasgos de personalidad, la idiosincrasia es muy variada, por lo tanto, es arriesgado generalizar.

-Estas mujeres, ¿aguantan porque quieren?

No, hay muchas causas que frenan la ruptura, pero nadie quiere sufrir, ni exponerse voluntariamente a una situación de violencia. Cada caso es único, las causas pueden ser económicas por la dependencia del marido (para ello se estipulan medidas económicas como ya hablamos en el POST 1); sociales, puesto que ser mujer maltratada genera, aún hoy en día, mucho estigma social e incluso se sigue culpabilizando a la mujer y en muchos casos no se les cree; familiares, puesto que muchas de las mujeres desean continuar con su pareja por el “bien” de sus hijos¨; culturales, puesto que algunas de las mujeres no conciben la separación como alternativa por motivos culturales o incluso por presiones sociales y/o familiares; físicas, ya que su agotamiento tras estar sufriendo una situación de violencia es extremo; y psicológicas, como baja autoestima, vergüenza, resistencia a reconocer el fracaso de la relación, dependencia emocional (a ello dedicaremos un post propio), temor al futuro, indefensión aprendida*…. y por supuesto, miedo.

*Indefensión aprendida: Hace referencia al comportamiento de quién ha aprendido a comportarse de forma pasiva ante estímulos o situaciones que, incluso, le son perjudiciales. A pesar de que existan alternativas para cambiar la situación desagradable, no hacen nada. En otras palabras, la persona expuesta a una situación desagradable (en este caso la violencia) se desgasta psicológicamente, y tiene el convencimiento de que no puede hacer nada por salir de esa situación, que es inútil que lo intente porque no funcionará. La alternancia de periodos de ternura y “amor” y otros de ira y agresividad, que son administrados al azar, provocan una falta de relación entre los comportamientos y los resultados de los mismos. Así se explica la pérdida de confianza de la víctima en su capacidad para predecir las consecuencias de la conducta y , por tanto, la aparición o no de la violencia. En el caso de las mujeres maltratadas, se suma que suelen estar continuamente escuchando desprecios y que no saben hacer nada, además, si en alguna ocasión dan algún paso para romper con la situación y este no funciona (como contárselo a alguien y que no te crea, huidas frustradas…) se refuerza su idea de que no pueden hacer nada.

El tema de porqué se mantiene la relación es muy complejo, ya que intervienen muchos factores y cada caso es único. Cabe destacar que los agresores utilizan diferentes mecanismos para mantener el control sobre la mujer como: alternar encanto y afecto con ira y violencia y periodos intermitentes de remordimiento y arrepentimiento (reforzamiento intermitente*), suplicas de perdón y promesas de cambio, abuso emocional y verbal, aislamiento del entorno, culpabilización, control mediante la creación del miedo o control económico, amenazas…

*Reforzamiento intermitente: Se crea una adicción o “enganche” similar a la de un ludópata. Las respuestas solo se refuerzan algunas veces, como en el caso de una persona que juega a las máquinas y recibe el refuerzo o premio cada varias jugadas. Es el tipo de reforzamiento que produce mayor adicción, ya que como la persona desconoce cuándo va a obtener la “recompensa” prueba hasta que lo consigue. Algo similar le ocurre a la mujer víctima de violencia, sabe que en algún momento el hombre va a ser cariñoso con ella, pero no sabe cuándo porque no depende de ella, así que espera a que esto ocurra aguantando situaciones de violencia entre medias.

Los agresores, para justificar las acciones que llevan a cabo, utilizan diferentes mecanismos que trasladan la culpa y la responsabilidad fuera de ellos. Algunos de estos son:

-Utilitarismo: “Sólo de esta manera hace lo que deseo”…

-Justificación, fundamentación:”ella me provocó”, “Los dos nos hemos faltado al respeto”, “se lo merecía”…

-Arrebato: “No me dí cuenta de lo que hacía”, “no pude controlarme”…

-Olvido: “Ya ni me acuerdo de lo que pasó”…

-Minimización: “No fue para tanto, sólo la empujé”…

-Racionalización: “se controlarme”, “se me fue de la mano”…

-Proyección: “toda la culpa es tuya”…

Como vemos, los factores que influyen en el mantenimiento de una relación de estas características son diversos y muy complejos, creándose una dinámica capaz de “enganchar” a mujeres con recursos personales adecuados. No se debe caer en el mito de que la mujer víctima de violencia es menos lista que el resto o que es de carácter débil. A todo ello, hay que sumar el complicado factor del amor, mal entendido en muchos casos, pero amor que impide ver las cosas con claridad.

-Muchas de las denuncias por violencia de género son falsas.

No, la existencia de denuncias falsas es ínfima comparándolas con las de denuncias que el poder judicial ha considerado como ciertas. Todas las estadísticas oficiales siguen intentando desmontar el mito de las denuncias falsas, desde el año 2009 sólo se han dictado 24 condenas por denuncia falsa, es decir, el 0,0045% del más de medio millón de denuncias presentadas en este periodo (datos ofrecidos por la Fiscalía). La fomentación de esta idea perjudica que se crea a las mujeres que deciden denunciar, que, por otra parte, suelen pensárselo mucho a la hora de hacerlo, ya que es un proceso complicado que les puede acarrear aún mayor sintomatología post traumática.

-Los varones que ejercen la violencia de género tienen problemas psicológicos

No, al igual que no todos los varones que ejercen la violencia sobre la mujer consumen drogas, ni todos han observado violencia en sus familias cuando eran niños.

La gran mayoría de hombres que ejercen violencia doméstica no presentan ningún trastorno psicopatológico. Algunos de ellos tienen tendencias marcadas hacia la agresividad (lo cual es evidente si han maltratado a la mujer), pero ello no les impide conocer racionalmente lo que están haciendo. Además, no suelen presentar una conducta violenta en todos los ámbitos, pues muchos de ellos se muestran “encantadores” con su entorno, de forma que ante los demás él es correcto y la mujer la “histérica o exagerada”. Pueden interactuar diversos factores como un estado emocional de ira y hostilidad, conductas pobres (déficit de habilidades de comunicación y de solución de problemas), factores precipitantes (alcohol, drogas, estrés, celos…) unido a una percepción de vulnerabilidad de la víctima.

También muchos de ellos tienen baja autoestima, pero no es algo generalizable, ya que en el otro extremo encontramos varones con un alto concepto de sí mismos y narcisistas.

Las dificultades de expresión emocional es un factor muy común. Estos hombres valoran la situación como amenazante y no sabe resolverla sino es mediante violencia, esta reiteración de violencia genera baja autoestima y crea un círculo vicioso. Tienen poca tolerancia a la frustración, habilidades pobres de comunicación y de resolución de conflictos y, además, numerosos sesgos cognitivos relacionados con creencias equívocas de superioridad del hombre hacia la mujer, con ideas distorsionadas sobre la legitimación de la violencia para resolver conflictos y emplean técnicas para eludir la responsabilidad (como hemos comentado anteriormente).

La dependencia emocional es otra actitud que se da muy frecuentemente, no solo es las mujeres maltratadas, sino también entre muchos hombres violentos con sus parejas, pues se aíslan de tal forma que crean un sistema cerrado y rígido del cual quieren tener todo el control, por ello, se muestran muy celosos y cuando sienten que pueden perder parte de este control sus reacciones pueden ser más agresivas. Esto se une a su falta de repertorio de conductas adecuadas para comunicarse y resolver conflictos, así que mantiene este control mediante la violencia. Además este aislamiento genera mayor dependencia y viceversa, es otro círculo vicioso.

En cuanto a la personalidad de los agresores, suelen ser más ansiosos, poco empáticos, impulsivos, posesivos, hostiles y depresivos que la población normal. Pero remarcando de nuevo que la mayoría no presenta perfil psicopatológico, por lo que la responsabilidad de sus actos es suya y no cabe buscar justificación en problemática ajena a su propia voluntad. Incidir en que, al igual que la personalidad y las características de las mujeres víctimas, puede ser muy variada y no hay que caer en la generalización.

-Ya se ha hecho todo lo posible por solucionar este tema.

No. Se ha hecho mucho por solucionar esta problemática, especialmente gracias a la LOVG y a sus reformas, pero es un problema que no está solucionado e incluso parece que estamos ante un “pico” importante de este tipo de violencia. Habría que plantearse en qué estamos fallando.

Valoro que se debería reflexionar acerca de la importancia de una educación igualitaria evitando estereotipos de género. Además cabe una intervención en la población adolescente, tanto en chicos como en chicas, para dotarles a ambos de herramientas útiles a la hora de mantener relaciones sanas y buscando que, dentro de lo complicado de la edad, no tengan problemas de autoestima que intenten paliar mediante un amor que lo permita todo ni mediante el uso de la posesión y el control fruto, posiblemente, de sus propias inseguridades.

Por otra parte, aún hay muchas mujeres que no denuncian, y sigue siendo necesaria la concienciación y el derribo de todos los mitos , para que no se impida esta denuncia , ya no solo por lo legal, sino denuncia social también, que se sientan libres de hablar y contar su situación sin ser juzgadas.

Queda mucho también por hacer en cuanto a la intervención con los agresores, prácticamente ninguno quiere someterse a tratamiento, y cuando lo hacen (generalmente por imposición judicial) este no suele ser efectivo en la mayoría de los casos. Y, por supuesto, queda seguir trabajando en la ayuda a aquellas mujeres que sufren o han sufrido violencia de género

Marta Marín Martínez

Criminóloga

Psicóloga Forense y especializada en Psicología Clínica

Marta Marín. Psicóloga y Criminólogo

Marta Marín. Psicóloga y Criminólogo

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marivapsicologos@hotmail.com

Y en: https://martapsicocrimi.wordpress.com/


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