El 50% de los ciberataques en España son contra el sistema financiero

La transformación que el sector financiero ha acometido para adaptar su operativa al entorno digital ha hecho que se enfrente a nuevas amenazas impensables hace apenas unos años, y que demandan respuestas especializadas. Los bancos reciben la mitad de los ciberataques que se producen en España, lo que les ha convertido en uno de los sectores más avanzados en el desarrollo de sistemas contra el fraude

Las entidades financieras constituyen un sector crítico para la Seguridad Nacional, forman parte de lo que conocemos como Infraestructuras Críticas. Una única jornada sin poder retirar dinero de los cajeros, o sin poder realizar pagos con tarjetas de crédito, puede provocar una situación caótica y de autentico riesgo para la competitividad económica del país.

No es casualidad que dentro los Departamentos de Seguridad tradicionales de los bancos se creen secciones especiales en ciberseguridad, la amenaza cibernética es una de las piezas fundamentales en la estrategia de gestión de riesgo de las entidades. Un estudio elaborado por el Banco Central Europeo señala que el 60% del volumen del fraude con tarjetas bancarias se centra en el pago no presencial con tarjeta, es decir, en compras a distancia o por Internet, un porcentaje que sigue en aumento a medida que se desarrolla el comercio electrónico.

Hackers

El 50% de los ciberataques en España son contra el sistema financiero

Según el Instituto de Estudios Bursátiles (EIB) España es el tercer país que más ciberataques recibe mediante softwaremalicioso o malware instalado en los ordenadores de los usuarios, solo superado por EEUU y Reino Unido. Las empresas españolas gastan 14.000 millones de euros al año en reforzar la seguridad en Internet. Unos 50.000 trabajadores se dedican a este campo y la facturación anual supera los 6.000 millones de euros.

Esta inversión permite a los bancos disponer de sistemas capaces de detectar en tiempo real actuaciones incoherentes de los clientes y prevenir así el fraude. Las entidades españolas también analizan cambios en los patrones de uso y navegación del cliente online, como su localización geográfica, o la plataforma habitual del usuario, todos ellos cambios atípicos que podrían suponer una manifestación de accesos fraudulentos.


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