La tranquilidad de los prisioneros del “EI” antes de ser asesinados

En los sucesivos vídeos que los yihadistas han publicado, los periodistas y cooperantes no mostraban resistencia, una actitud que ha levantado sospechas sobre la autenticidad de la ejecución

Cuando el Estado Islámico publicó el vídeo con la ejecución del periodista estadounidense James Foley, conmocionó la red. Sin embargo, al tiempo que se multiplicaban los mensajes de horror, espanto, pena, condolencias a la familia y críticas a los terroristas del Estado Islámico, crecieron también las acusaciones de que el vídeo estaba falsificado, escenificado. Entre otros motivos, porque las víctimas se mostraban relajadas incluso poco antes de ser decapitadas. Las teorías de la conspiración pulularon por internet.

Sin embargo, según las revelaciones que ha hecho un periodista francés que estuvo diez meses secuestrado por el Estado Islámico en Siria y compartió celda con Foley, esa supuesta tranquilidad tendría una explicación: «Ellos no sabían que la ejecución esa vez sería de verdad».

Captura de pantalla del video de la ejecución

Captura de pantalla del video de la ejecución

El periodista Didier François explicó tras su liberación que los rehenes del Estado Islámico eran sometidos a tortura psicológica haciéndoles creer una y otra vez que iban a ser ejecutados. Estos falsos ajusticiamientos se habrían repetido tantas veces a lo largo del cautiverio de los prisioneros que tanto Foley como Sotloff o Haines debieron suponer que la que finalmente se convirtió en dolorosamente real era una pantomima más.

La tortura que los matarifes del Estado Islámico infligieron a los prisioneros incluía asimismo la escenificación de crucifixiones, y la conocida como «waterboarding», simulación de un ahogamiento a un detenido al colocarles un trapo en la cabeza y empaparlo con agua fría, impidiendo su respiración.

Otras dudas

Otra señal que internet ha argüido como pruebas de la falsedad de los vídeos es que no se llega a mostrar la decapitación, sino que un fundido a negro «convenientemente» lo oculta. Según analistas en el proselitismo en las redes sociales de este tipo de grupos terroristas, esta «ocultación» de la parte más cruenta es una señal de que el Estado Islámico está aprendiendo que los vídeos con un mayor contenido en sangre y detalles macabros son menos compartidos y menos vistos en las redes sociales, por lo que llegan a menos gente. En cambio, el vídeo convenientemente editado de los yihadistas fue publicado en muchos medios de comunicación.

El tamaño del cuchillo que utiliza el yihadista, supuestamente británico, también es un punto dudoso, ya que es casi imposible decapitar con ese tipo de arma. Sin embargo, la CIA ya ha admitido la posibilidad de que el «rapero yihadista» no fuera el que finalmente llevó a cabo la decapitación, sino que ve más que factible que se cambiara de arma e incluso de verdugo.

Fuente: ABC


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