La criminología triunfa en el país del narco

En México hay un boom de los estudios de criminología que viene desde mediados de la década pasada. Los expertos en el asunto consideran que se debe a dos causas: una, el poder adictivo de las series americanas de homicidios, y otra la omnipresencia social y mediática del crimen que ha traído consigo la explosión de narcoviolencia de los últimos años.

Martín Gabriel Barrón, profesor del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE), dice que se calcula que ya hay más de 20.000 estudiantes de criminología entre licenciaturas y cursos de posgrado que han ido apareciendo como setas en este período. A finales de los años noventa eran unos cientos.

Es un fenómeno académico rampante pero confuso. Según los expertos, en muchos centros de estudio se confunde criminología con criminalística, el porqué de los asesinatos con el cómo, la ciencia con el trabajo policial, y se confunde también la cantidad de crímenes que hay en México con las posibilidades disponibles de trabajo criminológico.

De las 32 entidades que componen este país, solo dos tienen peritos criminólogos, Nuevo León y Baja California, dice Barrón. La razón de ser de los crímenes está lejos de ser una demanda laboral. Pedro Peñaloza, profesor del INACIPE y de la Universidad Nacional Autónoma de México, lo explica de otro modo: en cifras gruesas, uno de cada dos graduados en criminología acaba trabajando de policía. Otros trabajan en cárceles, y otros en un campo menos excitante que el de las series de homicidios americanas: la selección de personal para empresas.

Los académicos de la criminología creen que su ciencia debería servir para alcanzar una comprensión más profunda de la violencia. Barrón dice que debe ayudar a entender la “descomposición” de México. Cita un caso de los últimos años que le parece ilustrativo, el de un sicario detenido en 2009 cuyo cometido era disolver cuerpos en sosa cáustica. Le llamaron el Pozolero. El pozole es un caldo típico mexicano. Barrón se pregunta: “¿Qué implica pozolear a una persona? ¿Cuántos pozoleros más tenemos en el país?”.

Lo mismo se pregunta sobre uno de los fenómenos macabros que se han repetido en México en la etapa de violencia actual, las decapitaciones y los desmembramientos. “¿Qué pasa por tu mente después de descuartizar a una persona?”. Dice Barrón que ha conocido casos de sicarios que después de cortar en trozos a tres o cuatro personas se iban a jugar con sus hijos, y que la respuesta común de esta gente cuando se les pregunta por qué lo hicieron es la de un empleado de una cadena de montaje: Es mi trabajo.

La Marina Mexicana traslada al "Chapo" // EFE

La Marina Mexicana traslada al “Chapo” // EFE

Al Pozolero, el profesor Peñaloza lo describe como un caso típico de crueldad vacía, sin sentido de pertenencia a nada. Un tipo para el que establecer un récord de humanos disueltos en barriles de ácido era “la única forma de que lo reconociesen”. Del criminal más conocido del momento en México, el Chapo Guzmán, capo del cartel de Sinaloa, del que abunda la idea de que es un genio empresarial del mercado de la droga, Peñaloza opina que no es tanto como eso: “Mi impresión es que es un individuo con escasa formación que cumple un rol dentro de una red de gente más preparada y en la que él es la imagen de la exacerbación del poder”.

Barrón también duda del perfil mediático de Guzmán. “Nos lo han presentado como una persona extremadamente inteligente, hábil, desalmada. ¿Qué tanto de ese imaginario es cierto? Habría que ver qué papel representa él, porque el narco es una empresa muy grande”.

Un caso que ha estudiado Barrón con detalle es el de una mujer conocida como la Mataviejitas, detenida en 2006, que asesinaba a ancianas a las que cuidaba. Explica que este caso, muy sonoro en México en su momento, es el clásico del asesinato en serie. Dice que es una persona con rasgos psicopáticos y “sumamente tranquila”. Cuando le preguntaron por un detalle peculiar de sus crímenes (no mataba después de las dos y media de la tarde) respondió que a esa hora ya se tenía que ir a buscar a sus hijos a la escuela.

La criminología mexicana, dicen los expertos, todavía está lejos de ser un recurso usual en el análisis del problema de la violencia y en la búsqueda de soluciones. Gabriel Regino, profesor en la maestría de criminología de la Universidad Nacional Autónoma de México, juzga que por ahora en su país la estrategia es por encima de todo la de vigilar y castigar. “La criminología podría contribuir a entender las causas, pero eso solo ocurrirá el día en que los gobiernos le den a la política criminal un estatus de herramienta primordial que anteceda a lo policial o a lo militar”.

Desde el rincón de la academia, los criminólogos avisan de que además de detener a sus delincuentes México debe conocer su contexto para prevenir: la pobreza, la educación deficiente, la idea del dinero como único valor de referencia y, como dice Peñaloza, la mezcla de exclusión y frustración: “El rencor social acumulado”.

Autor: Pablo de Llano

Fuente: El País


Una Respuesta de La criminología triunfa en el país del narco

  1. Lizzz Rodriguez octubre 15, 2014 en 10:42 pm

    Soy una persona un poco despistada, poco dada a observar mi alrededor, más tuve la oportunidad durante mis estudios universitarios de ver investigación de la comunicación y fue como entrar a armar un muñeco…Me parece que el estudio de la criminalistica debe ser como armar ese muñeco…Desde su manera de pensar…el lugar en donde se desenvuelve…Los motivos que lo impulsan a realiza una acción…. Con los años he conocido personas que no tienen escrupulos al realizar una acción delictiva…Comentarios como” Eso es tuyo..tomalo….quien se atravieze quitalo de enmedio”… O como personas con pocos estudios y mucho tiempo ocioso han destruido la vida de alguien sin tener nigún reordimiento de conciencia¡ Elllo me ha permitido aprender que no se necesita ser un criminal para hacer daños….Solo ser una persona de mente enferma, sin ningún escrúpulo¡¡¡ Se han dado casos de personas que se convierten en crinimales por accidente….Pero en porcentaje muy bajo…La impunidad hace que persista la existencia del crimen…

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *