Sin rastro del complice del mayor criminal de España

La Justicia enjuicia al mayor criminal de España mientras está fugado el líder de su mafia

Los tres integrantes de la llamada ‘rama dura’ de la banda en Valencia se enfrentan a 120 años de cárcel por secuestros, torturas y narcotráfico

En los 90, Valencia marcó un hito negativo en lo que la crónica negra se refiere. Nunca antes se había producido un golpe de semejantes características. Una banda de encapuchados hizo gala de una rapidez y una sofisticación hasta entonces nunca vistas para llevar a cabo un golpe maestro. Fue en la cerrada madrugada del 2 de enero de 1997. Perforaron como si fueran mantequilla paredes, muros blindados y corazas de cajas fuertes del edificio de Sanidad Exterior del Puerto de Valencia. Inutilizaron todos los sistemas de grabación y alarma para llevarse un codiciado tesoro: más de 100 kilos de cocaína y 50 de piperonal de las instalaciones estatales destinadas a custodiar la droga incautada a las bandas de narcotraficantes.

Aquella fue la primera aparición estelar del que hoy es considerado mayor criminal de España. Ángel Suárez Flores, alias ‘Cásper’ (al compararlo con un fantasma por su capacidad para desaparecer ante las investigaciones policiales), se ha fraguado en dos décadas una banda capaz de robar cuadros de las Koplowitz, de intentar matar al cuestionado abogado Emilio Rodríguez Menéndez, de asaltar bancos, agujerear joyerías, dar ‘vuelcos’ (robos de estupefaciente) a otras bandas de droga y sembrar el país de secuestros a delincuentes. Hoy, en prisión provisional desde 2011, ‘Cásper’ se enfrenta a una pena de prisión de casi 100 años de prisión, según la calificación fiscal a la que ha tenido acceso LAS PROVINCIAS. Pero el rastro de su banda en la Comunitat no está aún completamente cerrado.

‘El Patas’ y ‘El Anchoa’

La ‘facción dura’ era como se conocía a la rama valenciana de Suárez Flores. La razón: los tres miembros identificados de la banda eran los más hábiles en dar palizas, romper huesos, someter a vejaciones durante días a sus víctimas (generalmente integrantes de mafias rivales) y hasta sacar ojo. Estas son algunas de las acusaciones que pesan sobre Diego Moreno Jiménez, alias ‘El Anchoa’, Erick Ferrer Pérez (hombre de confianza del capo valenciano) y Jesús Rodríguez Galán alias ‘El Patas’.

El primero de ellos, el líder de la trama valenciana, está en busca y captura. La Fiscalía lo incluye en su calificación como «procesado rebelde», mientras las Fuerzas de Seguridad lo tienen incluido en su lista de fugitivos más buscados, y pese a ello el ministerio público pone sobre su cabeza una petición de pena de 39 años de cárcel.

Sus secuaces, los otros dos vértices del triángulo delictivo de a banda de ‘Cásper’ en Valencia, también afrontan una friolera de años a la sombra. Tanto a Erick Ferrer, de 29 años y en prisión provisional desde julio de 2012, como al ‘Patas’ -en libertad provisional-, de 37 años, el fiscal reclama para ellos 81 años entre rejas.

"Casper"

“Casper”

La ristra de delitos de los que les acusa el fiscal incluyen media docena de secuestros, tráfico de drogas y secuestros. El juicio tendrá lugar en la Audiencia Nacional, presumiblemente en el segundo semestre de este año.

La cita apremia: en mayo de 2015 termina el plazo máximo de prisión provisional (ya prorrogado) de Ángel Suárez Flores. Su suerte se acabó en mayo de 2011, cuando fue arrestado en Majadahonda junto a una veintena de miembros de su banda. Entre ellos no estaba su compinche valenciano, en paradero desconocido. En libertad, ‘Cásper’ no tardaría en volver a evaporarse.

Tanto el líder de la mafia valenciana como su lugarteniente y ‘El Patas’ apoyaron a ‘Cásper’ en uno de los golpes más viscerales de la organización criminal, y que ocupa buena parte de los 54 folios que conforman su escrito de acusación: el secuestro de otro narco en Algeciras para ‘volcarle’ 211 kilos de cocaína, además de reclamarle una deuda de 450.000 euros. Al sujeto, que consta en la causa como testigo protegido, le hicieron mil y una perrerías. Entre ellas, cortarle el dedo pulgar de un pie con un machete.

Blanqueo valenciano

Las conexiones con la Comunitat iban a más. Aquí la policía descubrió que la red delictiva había adquirido varias viviendas y parcelas para blanquear dinero negro. ‘Cásper’ era capaz de acumular ganancias que superaban los ochos millones de euros al año (según un informe de la Agencia Tributaria de 2008). Tampoco la hacía ascos a las inversiones en el extranjero. Como la producción de biodiesel en Ucrania y la importación del combustible a España.

Con esa máquina de hacer dinero, los negocios de su banda eran siempre a lo grande. En el auto de procesamiento del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco (en el tribunal central tendrá lugar el juicio) desvela uno de sus planes: destinar un millón de euros a convertir un hotel de Santa Pola en el mayor puticlub de Europa. Pero su sueño se truncó al caer en manos de la policía.

Autor: Arturo Checa

Fuente: Las Provincias


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