14 Violadores No Rehabilitados

Vidal Anido es el primero que reincide tras salir a la calle por la derogación de la ‘doctrina Parot’. Los expertos dicen que estos agresores sexuales «no se recuperan» y exigen un plan para no perderles de vista

Cuando me entra esta depresión tengo que hacerlo. Prefiero muchachas jóvenes y vírgenes para satisfacer mis instintos». Félix Vidal Anido, ‘el violador del estilete’, confesaba en 1981 a la Policía de Alcalá su incapacidad para controlar sus impulsos sexuales. Es un agresor sexual irrecuperable de manual. Y ya es el primer delincuente de este perfil que vuelve a la cárcel tras beneficiarse del fin de la llamada ‘doctrina Parot’. Logró una libertad inesperada a finales de diciembre. Apenas cumplió la mitad de sus 70 años de condena. La Policía de Lugo le relaciona ahora con el asalto a una mujer en su casa. De momento solo le acusan de coacciones porque la presencia de un hijo de la víctima evitó otros males. Solo ha aguantado tres meses en la calle.

La psicosis colectiva que provocó la salida a partir de noviembre de algunos de los peores historiales carcelarios parecía mitigarse con el paso de las semanas y la falta de noticias. Pedro Luis Gallego Fernández, ‘violador del ascensor’; Pablo García Ribado, ‘violador del portal’; Valentín Tejero, violador y asesino de la niña Olga Sangrador; Manuel González, ‘el loco del chándal’; Miguel Ricart, implicado en el triple crimen de Alcasser… Así «hasta unos 14 liberados», según los datos de la Asociación Clara Campoamor que defiende a las víctimas. Con todos las mismas escenas. Hombres que alcanzan una libertad inesperada y que ni saben, ni les dejan gestionar. Asediados por los medios de comunicación. Con avisos ciudadanos cada vez que eran detectados y la Policía atada de manos. Unos y otros se acercaron a sus casas, pero acabaron buscando distancia y olvido o nuevas fronteras como Ricart, que cruzó a Francia y se le perdió la pista. «Félix Vidal Anido salió libre con todas las consecuencias», recordó el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, para acallar las críticas.

Pero la detención del ‘violador del estilete’ devuelve el debate al punto de partida. «¿A qué estamos esperando para montar algo planificado, pensado y proactivo y no pasivo, esperando y lamentando que pase algo, como ocurre ahora?». Santiago Redondo, experto especializado en la psicología de la delincuencia, lanza la pregunta y admite estar cansado de lo que llama «parafernalia lingüística». Esas voces que reclaman cadenas perpetuas, penas íntegras e incluso castraciones químicas y que, según este maestro de psicólogos penitenciarios, «nunca profundizan en el fondo del problema».

Pedro Luis Gallego conocido como el Violador del Ascensor // Imagen: Teinteresa.com

Pedro Luis Gallego conocido como el Violador del Ascensor // Imagen: teinteresa.com

Condenas íntegras

Y ese fondo también lo conoce bien una de las impulsoras de los primeros programas de tratamiento penitenciario para violadores. Lo que empezó en ocho prisiones a finales de los noventa, está operativo hoy en todos los centros. «Incluso los que tienen posibilidades de reinserción echan de menos un apoyo terapéutico en la calle hasta que se adaptan», admite desde el anonimato esta psicóloga que ahora centra sus esfuerzos en internos con enfermedades mentales. Ha tratado a varios de estos expresos en sus programas y considera que «algunos son irrecuperables y la única incógnita es el tiempo que tardarán en repetir». Son tipos con perfiles psicopáticos, que además de agresores son asesinos. Por eso no entiende por qué el sistema penitenciario no aprende de las malas experiencias. «¿Por qué no se puede condicionar la salida a un seguimiento durante la libertad condicional, por ejemplo?». Algo similar a lo que ya se hace con los toxicómanos.

El Departamento de Interior de Cataluña ha encontrado su propia respuesta. De los 600 reclusos por delitos sexuales, 86 ya están en libertad. Desde hace meses se ensaya el Programa Cercles (Círculos), por el que una cadena de profesionales y voluntarios controla el proceso de reinserción. «Cuando salen están muy desorientados y con el programa les acompañamos en el proceso de reinserción», resume Pere Soler, director general de Servicios Penitenciarios. La experiencia tiene prometedores antecedentes en Canadá, país pionero, pero también en Gran Bretaña, Bélgica u Holanda.

La formula no convence a otros especialistas. «La recuperabilidad de estas personas es mínima y el riesgo de repetir altísimo», resume el secretario general de la Sociedad Española de Criminología, Antonio Cela. Con un pasado de exagente policial, Cela no acaba de creerse la normalización de estos individuos. «No hay mundos ideales en este campo. Haría falta un seguimiento continuo y, en su vida real, darles cobertura es difícil y de dudosa eficacia». Pero sí apuesta por rescatar del modelo anglosajón la figura del agente de la libertad condicional, la persona que debe vigilar los primeros pasos en el exterior de cualquier recluso, sea del delito que sea. «¿A qué se espera para implantarlo aquí? Tenemos profesionales en todos los campos y sería fácil», insiste este criminólogo.

Mientras, las asociaciones de víctimas siguen recordando al Estado sus responsabilidades. Vidal Anido abusó de dos mujeres en 1987 en un permiso penitenciario. Valentín Tejero y Gallego Fernández hicieron lo mismo. «Hemos pedido que, ante una nueva sentencia por los mismos hechos, se exija la condena íntegra: la nueva y la pendiente», recuerda Blanca Estrella Ruiz, presidenta de la Asociación Clara Campoamor. Para ella «la reinserción hay que ganársela en la calle». Que es justo donde los violadores reincidentes viven sin control.

Fuente: Las Provincias


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *