Detenido el narco más poderoso del planeta. El “Chapo”

Cayó el enemigo público número uno, el Pablo Escobar del siglo XXI. Joaquín «El Chapo» Guzmán, jefe del poderoso y temido Cártel de Sinaloa, se encontraba cenando tranquilamente con una mujer cuando fue apresado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), sin aparentemente un solo disparo. Guzmán fue capturado en una operación conjunta entre elementos de la Marina de México y Estados Unidos la noche del viernes, en un hotel de la localidad de Mazatlán, en la Costa del Pacifico. Participaron dos helicópteros y seis unidades terrestres de la artillería.

l presidente de México, Enrique Peña Nieto, destacó que la coordinación de la Secretaría de la Gobernación, de la Marina, de la Policía y del servicio de inteligencia «fue determinante» para la captura.

En la rueda de prensa celebrada en un hangar donde se mostró a «El Chapo», el Fiscal General Jesús Murillo Karam informó que «fue identificado al 100%» y que sería trasladado al penal que correspondiere. Medios locales apuntan que se dirige a la cárcel de máxima seguridad El Altiplano.

«Se descubrió que se ocultaba en un lugar que estaba conectado con siete casas más mediante túneles», aseguró el Fiscal. «Las puertas de las casas estaban reforzadas con acero», agregó Murillo Karam, sumando detalles sobre la compleja operación que dio con el líder narco más buscado del mundo.

«Hemos estado monitoreándolo activamente durante cinco semanas. Debido a esta presión, escapó (de Culiacán) en los últimos dos días a Mazatlán. Un pequeño contingente de personas estaba con él al momento de la detención», dijo otra fuente norteamericana que prefiere guardar el anonimato.

Desde el pasado día 13, Fuerzas de Seguridad mexicana iniciaron un operativo en Culiacán, capital de Sinaloa, del que se habían dado escuetos detalles oficiales y que según la prensa tenía como objetivo la captura de «El Chapo» y de su socio Ismael «Mayo» Zambada, uno de los principales líderes del cártel de Sinaloa.

La Marina Mexicana traslada al "Chapo" // EFE

La Marina Mexicana traslada al “Chapo” // EFE

Las autoridades de Chicago esperaban anoche la confirmación para solicitar la extradición del capo, dado que allí se le considera el enemigo público número uno.

«El Chapo» Guzmán ya sabe lo que es dormir entre rejas. Tras ser apresado en Guatemala en 1993 y pasar ocho años en la cárcel se escapó en 2001 de la prisión de Puente Grande, Jalisco, considerada de máxima seguridad, escondido en un carro de lavandería. Desde la huida han surgido varias versiones de apariciones públicas en ciudades del país. Algunos aseguran que se le ha visto comiendo en restaurantes lujosos de Durango, Chiapas, Morelos, Chihuahua, Sinaloa y Baja California, acompañado de hermosas mujeres.

En Ciudad Juárez, Chihuahua, circula la versión de que el capo comió el 24 de mayo de 2008 en un restaurante escoltado por 100 hombres. Los comensales permanecieron en sus mesas durante dos horas y al final el narcotraficante pagó la cuenta de todos, supuestamente. Son leyendas que inspiran las letras de los narcocorridos que cantan los mariachis locales.

El 17 de abril de 2009, el arzobispo de Durango, Héctor González Martínez, dijo que «El Chapo» vivía en la región de Guanaceví y que todos los habitantes lo sabían. González declaró que Guzmán Loera era omnipresente porque se movía con suma facilidad por la región.

Aunque no llegó a estar en la lista de los más buscados de FBI, en Estados Unidos era buscado por la DEA y el año pasado la Comisión contra el Crimen de Chicago lo nombró enemigo público número uno. Por la captura de Guzmán, la Fiscalía General mexicana ofrecía una recompensa de 2,3 millones de dólares, mientras que Estados Unidos puso un precio de cinco millones de dólares.

Desde 2009 la revista «Forbes» lo incluye en su lista de las personas más poderosas del mundo, con una fortuna estimada en 1000 millones de dólares.

Con su arresto, el Gobierno mexicano ya ha detenido a 75 de los 122 líderes criminales considerados objetivos prioritarios desde que se inició la administración de Enrique Peña Nieto.

Autor: Angel Sastre  // Fuente:  La Razón


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