Ricart, en paradero desconocido

Un mes y medio después de pisar por última vez los pasillos de la cárcel de Herrera de la Mancha, Miguel Ricart parece haberse esfumado. Nadie sabe cuál es su paradero, ni a este lado de la frontera francesa ni en territorio galo. Su último rastro se perdió el pasado 13 de diciembre, cuando cogió un autobús en Girona con destino a Francia. Su objetivo, «un pueblo situado al sur del país»

Pero la coordinación entre los cuerpos policiales «falló» y el triple asesino, que por otra parte ha cumplido ya su estancia en prisión y es un hombre libre desde un punto de vista legal, anda ahora sin vigilancia policial alguna.

Desde el instante en que el homicida de Alcàsser quedó en libertad fue sometido a un «discreto control» por parte de las Fuerzas de Seguridad. Así lo indicó en su día el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce. Una medida no tanto encaminada a vigilar los movimientos de Miguel Ricart como a «proteger a las familias de sus víctimas», tal y como señalaron desde la Fiscalía de Valencia.

En el propio tren que le condujo desde Manzanares (Ciudad Real) a Linares (Jaén), junto a representantes de medios de comunicación, viajó una pareja de policías de paisano para certificar qué pasos daba el recién liberado.

Idéntica vigilancia tuvo en su siguiente destino, Madrid, donde también estuvo ‘escoltado’ por miembros de una productora de televisón, así como en Córdoba, hasta donde Ricart acudió para tratar de acogerse ‘a sagrado’ en el convento de una orden de religiosa, por mediación de un excapellan penitenciario, que acabó rechazándolo.

El discreto dispositivo policial no lo abandonó en el autobús que lo condujo desde Andalucía hasta Barcelona, ni tampoco en Girona, donde permaneció unos días antes de poner rumbo a Francia. Y aquí llegó el ‘agujero negro’ informativo…

Aspecto actual de Miguel Ricart

Aspecto actual de Miguel Ricart
Imagen: vertele.com

«Se le ha perdido de vista»

Los Mossos d’Escuadra -encargados de su control en Cataluña- indicaron a la Gendarmería «a título informativo» que Ricart se dirigía a Francia, con puntualización incluso del municipio para el que tenía billete de autobús. Sin embargo, la policía del país vecino niega ahora haber recibido ningún tipo de comunicación oficial por parte de sus colegas españoles.

Un embrollo del que ya se han hecho eco algunos medios galos, entre los que no hay ninguna referencia (obviamente) al paradero actual del triple asesino de Alcàsser. Así, la radio RTL señaló hace unos 15 días: «Se le ha perdido de vista. La policía española está convencida de que cruzó la frontera precisamente para evitar esa vigilancia. Ni la Gendarmería ni el equipo catalán de los Mossos en Francia dicen haber recibido ningún mensaje oficial en este sentido. Tampoco Interpol».

Pérdida de subsidio

En algún lugar de Francia, o de Europa, está hoy Ricart. Porque ni siquiera hay constancia de que siga en territorio galo. De lo que sí tiene seguridad la policía española es de que no ha regresado a España. «Si lo hace será por un tema relacionado con su subsidio de excarcelación, y ahí volvería a parecer su rastro», explicaron las mismas fuentes.

Porque, según añadieron, los 400 euros de ayuda a los que tiene derecho ‘El Rubio’ como respaldo económico del Estado para reemprender su vida en libertad se desvanecerían de su horizonte vital. Tal y como marca la legislación, recientemente reformada, una estancia de residencia en el extranjero de más de 90 días causan la pérdida de un subsidio por parte del titular del mismo. Al salir de prisión, fuentes penitenciarias señalaron que ya había cobrado una primera mensualidad de esta ayuda -que puede recibir durante 18 meses- y que además contaba en su haber con 2.300 euros de ‘finiquito’ por trabajos carcelarios. Así que Ricart tiene ‘ahorros’ para tardar un tiempo en salir a la luz.

Fuente: Las Provincias


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