La pesadilla de los Policías Nacionales en el País Vasco

Ocultan su profesión por el veto que sufren en colegios, bancos ayuntamientos…

“Tengo un hijo de doce años y otro de dieciocho y no les he dicho que soy policía”

Históricamente, los policías nacionales que trabajan en el País Vasco se han quejado de ejercer su profesión en un ambiente hostil. El cese de la violencia por parte de ETA parecía que iba a mejorar su situación, pero no es así. Las cosas siguen parecidas. Tal como afirma uno de ellos: “Tengo un hijo de doce años y otro de dieciocho y no les he dicho que soy policía”.

Los miembros del Cuerpo Nacional de Policía destinados en el País Vasco siguen sufriendo todo tipo de represalias, y por eso en muchos casos optan por esconder su profesión a familiares, amigos y vecinos. El Confidencial Digital ha recogido el testimonio de un grupo de agentes, que explican su experiencia profesional y personal, no de cuando ETA seguía asesinando, sino de ahora.

Todos ellos, que son citados en esta información con seudónimos para preservar su intimidad,  coinciden en que la “animadversión” contra el Cuerpo Nacional sigue plenamente vigente en Euskadi, y lo comprueban cada día.

Los miembros del Cuerpo Nacional de Policía destinados en el País Vasco siguen sufriendo todo tipo de represalias

Los miembros del Cuerpo Nacional de Policía destinados en el País Vasco siguen sufriendo todo tipo de represalias

Obligados a ocultar su profesión

La mayoría de policías a los que ha tenido acceso ECD confiesan que, a día de hoy, gente muy cercana a ellos no conocen a qué se dedican. Los agentes ocultan su oficio para no perjudicar a sus familias y para evitar conflicto con vecinos y conocidos, muchos de los cuales quieren a la Policía Nacional fuera del País Vasco.

ECD ha podido conocer los siguientes casos reales y de hoy en día:

–Miguel tiene dos hijos a los que no les ha contado que es policía: “Uno tiene doce y otro dieciocho años, pero ninguno sabe de verdad a qué me dedico”. El agente reconoce que “el mayor ya sospecha, pero lo que cuenta a sus amigos es que me dedico a la informática”.

–Pedro, por su parte, cuando va al banco a pedir un crédito prefiere presentar la nómina de su mujer: “En la única oficina donde tengo una cuenta con mi nombre es una en la que trabaja un amigo mío de toda la vida”.

–María, miembro del CNP, que lleva toda la vida residiendo en el País Vasco, también oculta su profesión a ex compañeros de colegio: “Mantengo muy buena relación con ellos, pero alguno está absolutamente en contra de la presencia de Policía y Guardia Civil en Euskadi. Por eso, jamás les diré que soy policía”.

–Raúl y sus compañeros jamás van a un bar al que hayan entrado con el uniforme: “Una vez, el dueño reconoció a uno de los nuestros, que acudió de paisano, y empezó a despotricar del Cuerpo con su familia delante”.

Vetados en bancos, colegios, y hasta como voluntarios

Este secretismo autoimpuesto tiene un motivo: los agentes aseguran que confesar su profesión públicamente les ha traído más de un problema.

En este sentido, uno de los policías entrevistados se muestra tajante: “Si vamos con la verdad por delante, nos van cerrando puertas”. He aquí algunos casos reales:

–A Roberto, padre de dos niños pequeños, un colegio de Bilbao le impidió la inscripción de sus hijos al enterarse de que era policía: “Al principio no me quisieron dar una explicación, pero al final me dijeron que mi profesión podría generar conflicto a mis hijos con sus compañeros”.

–Pedro, ya citado en esta información, explica: “Presenté mi nómina para pedir una hipoteca en un banco que ofrecía unos intereses bastante bajos. Me la rechazaron, y ahora pago más cada mes, aunque al menos estoy en un sitio de confianza”.

–Antonio fue vetado por un ayuntamiento de Guipúzcoa cuando se inscribió como voluntario para ayudar a los servicios de emergencias locales durante el fin de semana. Licenciado en Medicina, el agente se ofreció para ayudar a los sanitarios en la asistencia en ambulancia. El consistorio rechazó incluirle en el equipo ciudadano, argumentando que trabajaba en un cuerpo “estatal”. Sin embargo, sí autorizó la colaboración de un ertzaina.

 

El Gobierno Vasco les quiere ‘echar’

Los agentes de policía consultados aseguran que, en municipios pequeños, “es difícil” la convivencia, ya que, “si el ayuntamiento sabe que eres policía, todos lo saben”.

Sin embargo, las fuentes consultadas aseguran que el rechazo institucional al Cuerpo Nacional no solo se da en los consistorios; ocurre también en el Gobierno Vasco.

Las fuentes consultadas destacan que la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán, muestra “especial aversión” por los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. De hecho, recuerdan, ya ha presentado una petición al Ejecutivo central solicitando el “repliegue” de ambos cuerpos para ‘fortalecer’ a la Ertzaintza.

La Delegación del Gobierno en el País Vasco está, de momento, “conteniendo” las reivindicaciones de la consejera vasca: “Ha blindado los puestos vacantes, de modo que no se amorticen, para que nuestra presencia no se reduzca a corto plazo”, dicen las fuentes consultadas.

 

Fuente: El Confidencial Digital


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