Las grandes empresas contratan barridos electrónicos para las salas de juntas antes de las reuniones más estratégicas

El espionaje económico va en aumento. Y las precauciones de las grandes compañías para evitar la fuga de información ante sus decisiones más estratégicas les lleva a tener todo perfectamente controlado. La desconfianza entre los altos directivos es máxima: nadie se fía de nadie. Pero toman medidas para evitarlo.

Tanto es así que, según ha sabido El Confidencial Digital de fuentes del sector, la mayoría de las empresas del Ibex-35 recurren a detectives privados para realizar barridos electrónicos de sus salas de juntas en las horas previas a la celebración de un trascendente consejo de administración.

Así lo confirma a ECD la compañía Zenit Detectives, y su director de Operaciones José María Alonso, especializado en este tipo de investigaciones en el ámbito empresarial.

Tras los escándalos producidos en los últimos meses por la colocación de micrófonos ocultos, como en el restaurante ‘La Camarga’ de Barcelona, los barridos electrónicos se han extendido mucho más entre las grandes compañías.

“Redadas” para detectar micrófonos

Concretamente, estos profesionales realizan una inspección profesional de la sala de reuniones para descubrir si hay micrófonos ocultos o se esconden allí sistemas de captación de información o pinchazos telefónicos. Una limpieza en profundidad, exhaustiva y sellada puede costar unos 3.000 euros.

Se trata de la búsqueda de señales, emisores y receptores de equipos de escuchas y/o cámaras de video. A continuación, se procede al análisis de las líneas telefónicas, comprobando posibles caídas de tensión y oscilaciones.

Por último, se localizan e identifican defectos en cables metálicos, empalmes etc., y por supuesto cualquier tipo de elemento ajeno a la línea.

En ocasiones, también se analiza la red eléctrica y, finalmente, se hace una inspección ocular para localizar físicamente algún equipo oculto, que se retira manualmente. Se pone el foco, especialmente, en falsos techos y suelos.

Demandado por el sector privado

En los últimos años es el sector privado el que más demanda esta clase de servicios, sobre todo grandes firmas o equipos de fútbol de Primera División. Estas inspecciones se realizan con la máxima discreción: en la mayoría de los casos, solo el presidente, consejero delegado y el Jefe de Recursos Humanos de la compañía están al tanto de ellas.

Y por supuesto, restaurantes de alto nivel, donde se practican encuentros en ‘petit comité’ y de los que se podrían producir fugas de información.

Fuente: El Confidencial Digital


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